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sábado, febrero 27, 2010

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lunes, febrero 15, 2010

EL NIÑO ETERNO

Hay una tira de Liniers. Un único cuadro. Fondo blanco. Un señor de saco, camisa y corbata lleva un portafolio en la mano y una sonrisa en la cara. Camina hacia la derecha. Lo sigue una nube de 28 personajes insólitos -bolas con bombines y gorros de cumpleaños, conejos con remeras rayadas, pelotas con orejas y alas-. Seres transparentes, garabateados como con crayones de colores en el aire. Abajo, rematando la historieta, un texto manuscrito en letra de imprenta: "Va a la oficina todos los días... pero su mundo de fantasía sigue intacto."

Su mundo -el de Ricardo Liniers Siri- es el de la fantasía y no sólo sigue intacto sino que no para de conquistar nuevos territorios. De eso vive: como humorista gráfico publicó su tira Bonjour en el diario Página/12 y, desde 2002, publica Macanudo en La Nacion. Editó un libro de Bonjour y cinco de Macanudo , con Ediciones de la Flor. Creó su propia editorial, Editorial Común, con la que publicó Macanudo 6 y 7. Diseñó el arte de tapa de discos de Kevin Johansen, Andrés Calamaro, Marcelo Ezquiaga, Cheba Massolo y Lisandro Aristimuño. Con Johansen salió de gira y llenó teatros (la fórmula: Johansen canta, Liniers pinta). Hace cuadros que vende a varios miles y está por exponerlos junto a gran parte de su obra gráfica. Y supo cosechar un buen número de fanáticos por diferentes rincones del planeta. Hoy es uno de los grandes referentes de la historieta argentina. Uno de los culpables de que se mire hacia el Sur cuando se habla de volver a la historieta un arte, mucho más allá de los superhéroes de psiquis inestable y calzas coloridas.









Un día Liniers decidió dejar de cometer errores. Y se embarcó en lo que parecía el error más grande de su vida. Había nacido el 15 de noviembre de 1973. Ricardo -papá, abogado- y María Martha -mamá, ama de casa y escritora vocacional- lo habían llamado Ricardo Liniers (Ricardo por papá, Liniers por su parentesco con el mismísimo virrey). Como cualquier chico, había empezado a dibujar. Porque todo el mundo empieza a dibujar de chico.



-La diferencia es que todo el mundo, eventualmente, deja -dice-. Menos un grupito de gente rara con algún desbalance químico en la cabeza, que nunca se cansa y sigue.
Así empezó, como todos. Pero siguió y siguió, como pocos. Ese, dice, fue el secreto: seguir.
No paró ni cuando supuso que la profesión de su padre podía ser hereditaria y se puso a estudiar Derecho. Ni mientras, siete meses después, enterado de que no, de que no era hereditaria, se puso a estudiar Comunicación y no le gustó. Ni cuando intentó con la Publicidad y tampoco le gustó. No paró. Y, un día, decidió dejar de cometer errores.



-Sentí que venía escuchando demasiado a esa vocecita capitalista que te dice que todo muy lindo con los dibujitos, pero que de algo tenés que vivir. Y la anulé. Después de tantos errores garrafales decidí tirarme de cabeza. De última, me mantendrían mis viejos o me casaría con una mina rica...


No hizo falta. Un compañero de la facultad, deslumbrado por sus garabatos en los márgenes de los cuadernos, le presentó a un editor de Página/12. Así empezó a publicar la tira Bonjour. Y tiempo después -empujado por Maitena- aterrizó en La Nacion. El resto, dice, fue suerte.

-En esta carrera tenés que tener esos momentos de suerte. Tipo Indiana Jones: entrás, agarrás el sombrero y justo se cierra la puerta. Ese soy yo: Indiana.
El tono. El gesto. Sus anteojos... Todo en él encarna exactamente lo contrario a un Indiana Jones. El absurdo es un idioma que habla, lee y escribe a la perfección. Se ríe. Lo disfruta.


****
No hay forma de definir a alguien que se esfuerza tanto en no ser definido. Liniers tiene pavor a los rótulos. Hizo toda una carrera escapándoles.
-La gente me pregunta ¿sos dibujante? Y se quedan esperando. Tienen miedo de ofenderte. Y lverdad es que soy dibujante, historietista, pintor... Y nada me ofende.


-Sin ofenderte, entonces, ¿cuál es el rol que mejor te define?
-[Risas] Es que no sé...

-¿Cuando viajás, qué ponés en los formularios de aduana?
-Suelo poner dibujante. Porque dibujar, dibujo siempre.

En 2009, cuando Liniers, el dibujante, lanzó su propia editorial, publicó un libro que él venera. Se llama El Arte y son textos e ilustraciones del español Juanjo Sáez. En el prólogo del libro, otro ilustrador, Pepo Pérez, escribe algunas cosas sobre Sáez que parecerían haber sido escritas para describir a Liniers: "Renunció hace mucho a hacer alardes de dibujante", "Optó por deconstruir su dibujo y hacerlo mal adrede" y tiene la clara "intención de usar el error como elemento expresivo". "Su dibujo además puede conmover", dice Pérez, "porque permite al lector completarlo con su mente y llenarlo de significados". "Decidió no tener miedo a hacer las cosas a su manera. "No hay miedo a exponerse: no le importa ser imperfecto y, por lo tanto, humano."

El mismo Liniers, al hablar de su colega español, sin querer, se define.

-Lo fantástico de obras como la de él es que te dan permiso para pintar por afuera del renglón.
-Bueno, ésa es una característica de tu propia obra...
-Es lo que a mí me inspira. Me gusta esa gente que arma su planeta con sus propias reglas. Que conoce las reglas, pero sabe cuáles tiene que romper para que aparezca algo nuevo. Que sabe cuándo decir: "Ah, ¿todos dicen que tiene que ser así..? Bueno, no".
-Hay que tener mucha personalidad para hacer eso...
-O ser un malcriado (se ríe). O muy egocéntrico...
-¿Sos todo eso?
-No sé si todo... Es que no me sale hacer cosas más normales. Es como atarme. Si tengo que hacer algo que no sale de mí, cada línea se me transforma en algo tedioso.
* * *
Gerentes de marketing, cazadores de tendencias y asesores de imagen: tomen nota. Liniers luce más o menos así: el pelo -una madeja desbordada, ordenada cada mañana con un fugaz movimiento de manos- cortado por él mismo (El procedimiento: estirar el cabello hacia arriba, decir: "éste está muy largo", y cortar a tijeretazos). La barba -como de sobreviviente de un naufragio- y unos anteojos Dolce & Gabbana -con cristales de graduación cuatro- que compró, claro, sin saber la marca (si hay algo que Liniers aborrece son las marcas). Usa mayormente remeras -gastadas, estiradas- que le compra su mujer. Sólo va a un local cuando la compra de un jean se vuelve inevitable. Se lo prueba con la mayor rapidez, buscando que cumpla con el único requisito de cerrarse más o menos bien por la cintura, y huye (Liniers odia los locales de ropa). "El" pantalón de vestir y "la" camisa para todo el año los recibe como regalo de algún familiar cada Navidad.


En tiempos de productos y fenómenos prefabricados, Liniers es sencillamente incomprensible para alguna gente. Su apariencia, digámoslo, ayuda.

***

Un día Liniers caminaba por la calle. De repente un panadero (una Taraxacum officinale, esas flores que parecen flotar en el aire) se acercó volando. El, un hombre ya grande y con cierta reputación, se corrió súbitamente para dejarlo pasar. Fue, dice, el momento de mayor debilidad de su vida.


-Porque arrugarle a un panadero es un momento de debilidad muy importante...

Otro día Liniers viajaba en colectivo y vio pasar, en un taxi que se puso a la par del ómnibus, a su hermana. Lo embargó, de repente, una felicidad estúpida.

-La había visto el día anterior en casa pero, no sé... fue como que me puse más contento de verla ahí...

De ese tipo de situaciones -pequeñas, entrañables, que todo el mundo vive suponiendo que le pasan únicamente a uno- está hecho el humor de Liniers.

-Lo mío es lo chiquito. Para las cosas grandes está el resto del diario.

Cada día, su ventanita de 15 centímetros y medio por 5,25, en la Ultima Página de la sección de Espectáculos es el territorio de lo pequeño. Un oasis donde la realidad da tregua. El reino de la sorpresa infantil. El país de Nunca Jamás.

-Cuando sos chico te dicen que hay un Papá Noel que va a venir y te lo creés. A mí me decían que pasaba volando y yo lo veía pasar... Después, de grande, eso se pierde.Yo trato de mantenerlo.
-¿Qué sucede si un día Liniers madura?
-Sería un desastre. Por eso nunca me psicoanalicé. Tengo miedo de que encuentren algo y lo arreglen. Terminaría entendiendo cómo funcionan los bancos y usando camisa y corbata.

* * *
( mas aquí)

LaNacion.com

domingo, febrero 07, 2010

JAMES NATCHWEY

West Bank, 2002 - Mourning the dead in Jenin refugee camp

Pakistan, 2001 - A rehab center for heroin addicts.


Nicaragua, 1984 - Contra mortally wounded in jungle warfare.


El Salvador, 1984 - Army evacuated wounded soldiers from village football field.




Romania, 1990 - An orphanage for " incurables".



Sudan, 1993 - Famine victim about to receive water in a feeding center






Zimbabwe, 2000 - In a tuberculosis ward where the great majority of the patients suffer from AIDS.


Sudan, 1993 - Famine victim in a feeding center



Bosnia, 1993 - Wounded soldier


Alabama, 1994 - Punishment post on the chain gang



Indonesia, 1998 - Jubilation at announcement of Suharto' s resignation


Bosnia, 1993 - Mourning a soldier killed in the civil war




Rwanda, 1994 - Survivor of Hutu death camp



New York, 2001 - Searching for survivors

http://www.jamesnachtwey.com/












SOLO EL AMOR ES REAL

SÓLO EL AMOR ES REAL
(Brian Weiss)


Nuestra tarea es aprender, llegar a ser divinos a través del conocimiento. Sabemos tan pocas cosas… Gracias al conocimiento nos acercamos a Dios, y entonces podemos descansar. Después volvemos para enseñar y ayudar a los demás.


Prólogo


He recorrido un largo camino desde el día en que me di cuenta de que la vida humana es algo más maravilloso y más profundo de lo que me había hecho creer mi rigurosa formación médica.
Cuando conocí a Catherine, la paciente cuya historia se cuenta en mi primer libro, “Muchas vidas, muchos maestros”, ya había publicado varias decenas de trabajos científicos y adquirido reconocimiento internacional. Con ella entré en contacto, en forma repentina y sorprendente, con lo espiritual. De modo inexplicable, Catherine empezó a revivir lo que parecían recuerdos de vidas anteriores. Y lo que es más, todos sus síntomas clínicos mejoraron a través de ese proceso de regresión. Empecé a descubrir la armonía existente entre ciencia e intuición, y mi vida también cambió.


Hoy sabemos que por sí solas, la tecnología y la ciencia son incapaces de resolver nuestros problemas. Sólo cuando se emplean con iluminación y sabiduría puede ayudarnos de verdad. Tenemos que encontrar el equilibrio adecuado, y el amor es la piedra sobre la que se basa el equilibrio.


En Los mensajes de los sabios me he referido a la energía común a todas las experiencias metafísicas: la reencarnación, la naturaleza del alma, la curación, los dones de los médiums y, sobre todo, a la increíble sabiduría de los Sabios, seres que parecen existir en el ‘otro lado’ de esta vida.


Las ideas y conceptos contenidos en sus mensajes son como semillas singulares que han crecido y madurado en mi mente a lo largo de los años hasta convertirse en preciosas flores.
Este pequeño libro está integrado por una selección de textos contenidos en esa obra, que espero sirvan a los lectores como fuentes de reflexión e inspiración en su búsqueda de lo realmente importante: el crecimiento espiritual, la alegría, la paz, la vida eterna… y sobre todo, recordarles el poder del amor, porque sólo el amor es real.


¿Qué es el amor?


El amor es la respuesta de a todo.
El amor no es una abstracción,
sino una energía de verdad.
Empieza a entrar en contacto con Dios en tu interior.
Siente el amor.
Expresa el amor.
El amor disuelve el miedo.
Cuando se siente amor no puede temerse nada.
Como todo es energía,
y el amor abarca todas las energías,
todo es amor.
Nuestros corazones conocen el camino de la
felicidad y la paz interior.
Prácticas espirituales
como la meditación y la oración
nos recuerdan lo que ya sabemos.
Cuando nos olvidamos
del mensaje de nuestro corazón
y caemos en la rutina y en los baches de la vida,
nos sentimos insatisfechos y desdichados.
Nuestra perspectiva está borrosa,
hemos olvidado nuestro plan de vida,
nos hemos perdido.
El remedio es sencillo.
Dedica tiempo a recordar tu divinidad,
tu naturaleza espiritual.
Recuerda por qué estás aquí.
La meditación es una forma
de despertar la memoria.
La meditación
es el arte de poner la mente en blanco
para acallar la cháchara perpetua
que normalmente llena nuestra conciencia.
En la tranquilidad de la mente silenciosa,
empezamos a ser observadores,
a tomar distancia y,
con el tiempo y la práctica,
a darnos cuenta de que existe
un nivel de conciencia superior.
Dentro de nuestras formas humanas
hay un ser espiritual.
Nuestra parte espiritual nunca muere.
Jamás perdemos a nuestros seres queridos.
En realidad,
todos los seres humanos estamos conectados…
para siempre.
Cuando tenemos experiencias espirituales,
casi siempre evocamos la energía del amor.
Esa forma de amor es incondicional, absoluta e ilimitada.
Es como un impulso de energía pura,
una energía que también posee atributos de gran fuerza,
como la sabiduría, la compasión,
la eternidad y la conciencia sublime.

El amor es la energía más básica y dominante que existe,
Es la esencia de nuestro ser y nuestro universo.
Es el componente fundamental de la naturaleza
que conecta y une todas las cosas, a todas las personas.
La energía del amor es, en potencia,
más fuerte que cualquier bomba
y más sutil que cualquier hierba.
Lo que sucede es que aún no hemos podido aprovechar
esa energía tan básica y pura.
Cuando lo consigamos, podrá darse una curación
en todos los niveles, individualidad planetaria.
Nuestras almas siempre se sienten atraídas hacia el amor.
Cuando comprendamos de verdad el concepto
de que el amor es energía que lo abarca todo
y que su impulso curativo puede transforma con rapidez
nuestros cuerpos, mentes y almas,
superaremos nuestros males y nuestros dolores..

Dios es paz. Dios es amor.
No hemos olvidado de que,
Puesto que hemos sido creados a imagen divina,
Dios esta en nuestros corazones y somos criaturas de paz, seres de amor y divinidad.
Sólo hay una religión, la del amor.
Sólo puede haber una, porque sólo hay un Dios,
el Dios de todos nosotros.

Tenemos que amarnos los unos a los otros, porque el amor es el camino.
De lo contrario nos condenaremos a repetir curso tras curso, hasta que aprendamos la lección del amor.
Sólo si nos deshacemos de nuestros miedos,
si vemos a la gente de otras religiones como iguales,
como almas como nosotros
que van camino del cielo, podremos
amar en un sentido auténtico, incondicional.
Todos somos lo mismo.
Todos remamos en la misma galera.
En nuestras muchas reencarnaciones,
hemos sido de todas las religiones, de todas las razas.
El alma no tiene raza, o tiene religión.
Sólo conoce el amor y la compasión.
Todos somos seres divinos.
Hace miles de años que lo sabemos,
pero nos hemos olvidado.

Y para volver a casa
tenemos que recordar el camino
Como los radios de una rueda de bicicleta,
todos los caminos indicados por las grandes religiones
llevan al mismo centro,
a la devoción y la iluminación.
No hay un camino mejor o peor que otro.
Hay grandes verdades, belleza y sabiduría
en todas las grandes tradiciones religiosas.
No es necesario que abandonemos nuestra tradición.
Al fin y al cabo, unas prefieren las rosas,
y en cambio a otros les gustan más
las flores silvestres o los girasoles.
Todas tienen su belleza propia
y Dios hace que el mismo sol las ilumine,
que la misma lluvia las alimente.
Son distintas, pero todas son especiales.
La lluvia cae sobre malas hierbas
igual que sobre las flores,
y el sol brilla en las cárceles
igual que en las iglesias.

La luz de Dios no discrimina,
y tampoco la nuestra debe hacerlo.
No hay un único camino,
una única iglesia,
una única ideología.
Sólo hay una luz.
Cuando caen las barreras,
todas las flores pueden florecer juntas
en un jardín de esplendor sin igual,
un paraíso terrenal.

Recordar que somos almas,
que somos inmortales y que existimos siempre en un vasto mar de energía es la clave para llegar a la alegría y a la felicidad.
En ese mar energético, toda una serie de espíritus que están para ayudarnos nos conducen por el sendero de nuestro destino, nuestro viaje evolutivo hacia la conciencia de Dios.
No competimos con ninguna otra alma: nosotros tenemos nuestro sendero y ellos el suyo.
No se trata de una carrera, sino de un viaje que emprendemos juntos hacia la luz de la conciencia.
Las almas que han progresado o evolucionado más tienden una mano con amor y compasión a las que se han quedado atrás.
La última alma que completa su trayecto no vale menos que la primera.
Todo es crecimiento y aprendizaje, un crecimiento continúo.
El cuerpo no es más que un vehículo que utilizamos mientras estamos aquí.
Lo que perdura eternamente es el alma y el espíritu.
Nuestras almas existen en una corriente de amor energético.
Nunca nos separamos realmente de nuestros seres queridos, aunque nos sintamos alejados y faltos de amor.
Olvídate del pasado. Ya no volverá.
Aprende de él y déjalo en paz.
La gente madura y cambia constantemente.
No te aferres a una imagen ilimitada,
desconectada y negativa de
una persona en el pasado.
Mírala como es ahora.

Tu relación con los demás esta siempre viva, siempre en continuo cambio.
Cuando las religiones hablan de la naturaleza de Dios, siempre se menciona el amor.
Eso se cumple en todas las religiones y nos une a todos.
Todos hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios y Dios está dentro de todos.
Nuestra naturaleza básica se basa en el amor, la paz, el equilibrio y la armonía.
Nuestra esencia innata es compasiva, cariñosa y buena.
No nos hace falta aprender qué son el amor y el equilibrio, la paz y la compasión, el perdón y la fe.

Los conocemos desde siempre.
Anhelamos la Ilusión de seguridad,
en lugar de la seguridad de la sabiduría y el amor.
La verdadera seguridad
deriva de la paz interior
y del conocimiento de nuestra esencia auténtica,
que es espiritual.
En realidad nada puede hacernos daño,
porque somos inmortales y eternos,
porque somos seres espirituales,
no cuerpos físicos,
porque siempre hay quien nos ama y nos protege,
porque nunca estamos solos,
porque Dios
y todo un ejército de seres amorosos
nos protegen siempre,
porque todos tenemos la misma esencia.
Así, pues, no hay por qué tener miedo.
Esta verdad
es el secreto de nuestra seguridad y de nuestra alegría.
Eres un carpintero
que está construyendo su hogar espiritual.

¿Cuántos martillos hacen falta
para levantar tu hogar espiritual?
¿Qué es mejor, mil martillos o uno perfecto?

Lo que cuenta es la calidad de la casa,
no cuántos martillos tiene el carpintero.
Dedicamos demasiado tiempo
a acumular martillos
y no el suficiente
a construir nuestro hogar espiritual.
El amor lleva a la comprensión.
La comprensión lleva a la paciencia.
Y entonces se detiene el tiempo,
y todo pasa aquí y ahora.
La comprensión es lo que cura,
y a través de ella
se renueva eternamente el amor
y se manifiesta.
Al ir comprendiendo
nos deshacemos de los miedos.
Al ir deshaciéndonos de los miedos,
desaparecen los obstáculos
que nos impiden alcanzar el amor
y éste fluye con libertad
en nuestro interior y entre nosotros.
En nuestra vida terrenal,
es difícil recordar que somos almas
y no simples cuerpos físicos.
Constantemente nos distraen
las ilusiones y desilusiones de este mundo.
Nos enseñan que el dinero, el poder,
y el prestigio y las posesiones materiales
son de suma importancia
y a veces incluso el motor
de nuestras vidas.
Nos enseñan que para ser felices
tenemos que lograr que los demás
nos aprecien y nos respeten.
Estar solo, nos dicen, es ser desgraciado.
En realidad somos seres inmortales
que nunca se separan energéticamente
de los que aman.
Tenemos almas gemelas
y familias espirituales que son eternas.
Los espíritus guardianes
nos guían y nos aman siempre.
Nunca estamos solos.
Al morir no nos llevamos
las ‘cosas’ que poseemos.
Nos llevamos nuestros actos y nuestras obras,
Los frutos de la sabiduría de nuestro corazón.
Cuando despertamos a la idea
de que todos somos seres espirituales,
cambian nuestros valores.
Y por fin podemos ser felices y estar en paz.
Hay mucha belleza,
mucha verdad y amor a nuestro alrededor,
pero muy pocas veces nos tomamos las cosas
con la suficiente calma para apreciarlos,
como para darnos cuenta.
A veces hace falta
que suframos una gran pérdida
para recordar la belleza y el amor que nos rodean,
pero solemos olvidarnos pronto y caer en la rutina.
Tomemos las cosas con calma.
Gocemos de los frutos de este magnífico jardín.
Este mundo se te entrega
como un jardín de gran hermosura.
Si no gozas de sus frutos
reduces su belleza.
Ser feliz y divertirse no es malo,
ni es pecado, ni algo poco espiritual.
Al contrario: no avanzarás
hasta que aprendas a estar alegre.
Sé más espiritual.
Dedica más tiempo a rezar, a dar, a ayudar a los demás, a amar.
Hazte voluntario y expresa generosidad y amor.
Despréndete del orgullo, del ego, del egoísmo, de la rabia, de la culpa, de la vanidad y de la ambición.
Pasa menos tiempo acumulando cosas,
preocupándote, estancado en el paso o en el futuro.
Aléjate de la violencia y los violentos.
No aceptes ninguna idea antes de contrastarla con tu sabiduría intuitiva.
¿Es algo que fomenta el desarrollo del amor, de la bondad, de la paz y de la unidad?
¿O algo que promueve la separación, la división, el odio, el egocentrismo y la violencia?
Eres inmortal.
Estás aquí para aprender, para saber más, para ser divino.
Lo que aprendas aquí seguirá contigo cuando mueras.
No podrás llevarte nada más.
Es así de sencillo.
El reino de los cielos está en tu interior.
Deja de buscar gurús.
En vez de eso, búscate a ti mismo.
No tardarás en encontrar a tu verdadero hogar.
No morimos
cuando muere nuestro cuerpo físico.
Una parte de nosotros
sigue existiendo.
Espíritu, alma, conciencia.
Es como atravesar un umbral
para entrar en otra habitación mayor,
más luminosa.
Por eso no tenemos que temer.
Siempre nos rodea el amor.

Nuestros seres queridos no nos abandonan nunca.
Todos somos almas hermosas e inmortales.
Estamos en un cuerpo durante un tiempo,
pero nuestra esencia no es ese cuerpo.
No todo el mundo
nace con el talento de un virtuoso del piano
pero, con lecciones, con práctica
y con mucho esfuerzo
podemos aprender a tocar alguna cancioncilla.
Lo mismo sucede
con el desarrollo de los procesos intuitivos.

Todos llegaremos a comprender que la sabiduría está en nuestro interior y, al ir recordando, practicando y teniendo acceso a esa sabiduría nos convertiremos en los mejores maestros que podamos tener.
Llegados a este punto, encontramos paz y alegría en el presente, porque de lo que se trata es de cómo vivimos en la vida ahora, siendo espirituales, sin fijarnos en lo que nos han enseñado que tenemos que creer.
Al ir despertando, los espíritus nos cantarán
sus canciones de amor
directamente al oído.
Sin amor y sin Dios no hay nada.
Dios no exige nuestro respeto.
Insistimos en personificar a Dios
a pesar de que sabemos
que está mucho más allá de lo que
somos capaces de conceptualizar.
Dios no tiene sexo.
Ésa es otra personificación.
Dios no tiene religión.
En el fondo de nuestro corazón todos lo sabemos.
Dios no tiene raza.
Dios lo es todo,
una energía de amor
que posee una sabiduría
y un poder incomprensibles.
Todos estamos comprendidos en Dios,
porque él esta en todos y cada uno de nosotros,
es la sustancia de nuestro ser.
Es muy humano desear signos
y mensajes inmediatos.
Sin embargo, para escuchar
hay que saber hacerlo,
y para saber
hay que dedicar tiempo a aprender.

Si lo practicas el silencio
el viaje interior,
si te das tiempo para escuchar
y crear el espacio para escuchar,
serás capaz de oír.
Serás capaz de ver los signos
y recibir los mensajes que esperas.
Al mismo tiempo,
desarrollarás el arte de la paciencia.
La paciencia y la oportunidad…
Todo llega cuando tiene que llegar.
Una vida llega cuando uno puede vivirse sin prisas,
no puede ajustarse a un calendario.
La vida no tiene final, nunca morimos.
Nunca hemos nacido de verdad.
Lo que sucede
es que pasamos por distinatas fases.
No existe un final.
Los seres humanos tenemos
muchas dimensiones
pero el tiempo no es como lo vemos,
sino que se compone de lecciones
que se van aprendiendo.
Sólo el amor es real.
El amor es una energía de increíble poder y fuerza.
Todos estamos hechos de esa energía.
El amor es algo absoluto.
El amor no termina nunca, no se detiene nunca.
La forma más pura es el amor incondicional, el que no espera nada a cambio.
Escuchemos nuestras intuiciones y no dejemos que nuestros miedos influyan en los murmullos de nuestro corazón.
Vivamos la libertad de amar sin reprimirnos, sin reservas, sin condiciones.
No tengamos miedo.
Somos inmortales, espíritus eternos, y somos siempre amados.
De hecho, somos amor.
FIN

martes, febrero 02, 2010