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lunes, febrero 15, 2010

EL NIÑO ETERNO

Hay una tira de Liniers. Un único cuadro. Fondo blanco. Un señor de saco, camisa y corbata lleva un portafolio en la mano y una sonrisa en la cara. Camina hacia la derecha. Lo sigue una nube de 28 personajes insólitos -bolas con bombines y gorros de cumpleaños, conejos con remeras rayadas, pelotas con orejas y alas-. Seres transparentes, garabateados como con crayones de colores en el aire. Abajo, rematando la historieta, un texto manuscrito en letra de imprenta: "Va a la oficina todos los días... pero su mundo de fantasía sigue intacto."

Su mundo -el de Ricardo Liniers Siri- es el de la fantasía y no sólo sigue intacto sino que no para de conquistar nuevos territorios. De eso vive: como humorista gráfico publicó su tira Bonjour en el diario Página/12 y, desde 2002, publica Macanudo en La Nacion. Editó un libro de Bonjour y cinco de Macanudo , con Ediciones de la Flor. Creó su propia editorial, Editorial Común, con la que publicó Macanudo 6 y 7. Diseñó el arte de tapa de discos de Kevin Johansen, Andrés Calamaro, Marcelo Ezquiaga, Cheba Massolo y Lisandro Aristimuño. Con Johansen salió de gira y llenó teatros (la fórmula: Johansen canta, Liniers pinta). Hace cuadros que vende a varios miles y está por exponerlos junto a gran parte de su obra gráfica. Y supo cosechar un buen número de fanáticos por diferentes rincones del planeta. Hoy es uno de los grandes referentes de la historieta argentina. Uno de los culpables de que se mire hacia el Sur cuando se habla de volver a la historieta un arte, mucho más allá de los superhéroes de psiquis inestable y calzas coloridas.









Un día Liniers decidió dejar de cometer errores. Y se embarcó en lo que parecía el error más grande de su vida. Había nacido el 15 de noviembre de 1973. Ricardo -papá, abogado- y María Martha -mamá, ama de casa y escritora vocacional- lo habían llamado Ricardo Liniers (Ricardo por papá, Liniers por su parentesco con el mismísimo virrey). Como cualquier chico, había empezado a dibujar. Porque todo el mundo empieza a dibujar de chico.



-La diferencia es que todo el mundo, eventualmente, deja -dice-. Menos un grupito de gente rara con algún desbalance químico en la cabeza, que nunca se cansa y sigue.
Así empezó, como todos. Pero siguió y siguió, como pocos. Ese, dice, fue el secreto: seguir.
No paró ni cuando supuso que la profesión de su padre podía ser hereditaria y se puso a estudiar Derecho. Ni mientras, siete meses después, enterado de que no, de que no era hereditaria, se puso a estudiar Comunicación y no le gustó. Ni cuando intentó con la Publicidad y tampoco le gustó. No paró. Y, un día, decidió dejar de cometer errores.



-Sentí que venía escuchando demasiado a esa vocecita capitalista que te dice que todo muy lindo con los dibujitos, pero que de algo tenés que vivir. Y la anulé. Después de tantos errores garrafales decidí tirarme de cabeza. De última, me mantendrían mis viejos o me casaría con una mina rica...


No hizo falta. Un compañero de la facultad, deslumbrado por sus garabatos en los márgenes de los cuadernos, le presentó a un editor de Página/12. Así empezó a publicar la tira Bonjour. Y tiempo después -empujado por Maitena- aterrizó en La Nacion. El resto, dice, fue suerte.

-En esta carrera tenés que tener esos momentos de suerte. Tipo Indiana Jones: entrás, agarrás el sombrero y justo se cierra la puerta. Ese soy yo: Indiana.
El tono. El gesto. Sus anteojos... Todo en él encarna exactamente lo contrario a un Indiana Jones. El absurdo es un idioma que habla, lee y escribe a la perfección. Se ríe. Lo disfruta.


****
No hay forma de definir a alguien que se esfuerza tanto en no ser definido. Liniers tiene pavor a los rótulos. Hizo toda una carrera escapándoles.
-La gente me pregunta ¿sos dibujante? Y se quedan esperando. Tienen miedo de ofenderte. Y lverdad es que soy dibujante, historietista, pintor... Y nada me ofende.


-Sin ofenderte, entonces, ¿cuál es el rol que mejor te define?
-[Risas] Es que no sé...

-¿Cuando viajás, qué ponés en los formularios de aduana?
-Suelo poner dibujante. Porque dibujar, dibujo siempre.

En 2009, cuando Liniers, el dibujante, lanzó su propia editorial, publicó un libro que él venera. Se llama El Arte y son textos e ilustraciones del español Juanjo Sáez. En el prólogo del libro, otro ilustrador, Pepo Pérez, escribe algunas cosas sobre Sáez que parecerían haber sido escritas para describir a Liniers: "Renunció hace mucho a hacer alardes de dibujante", "Optó por deconstruir su dibujo y hacerlo mal adrede" y tiene la clara "intención de usar el error como elemento expresivo". "Su dibujo además puede conmover", dice Pérez, "porque permite al lector completarlo con su mente y llenarlo de significados". "Decidió no tener miedo a hacer las cosas a su manera. "No hay miedo a exponerse: no le importa ser imperfecto y, por lo tanto, humano."

El mismo Liniers, al hablar de su colega español, sin querer, se define.

-Lo fantástico de obras como la de él es que te dan permiso para pintar por afuera del renglón.
-Bueno, ésa es una característica de tu propia obra...
-Es lo que a mí me inspira. Me gusta esa gente que arma su planeta con sus propias reglas. Que conoce las reglas, pero sabe cuáles tiene que romper para que aparezca algo nuevo. Que sabe cuándo decir: "Ah, ¿todos dicen que tiene que ser así..? Bueno, no".
-Hay que tener mucha personalidad para hacer eso...
-O ser un malcriado (se ríe). O muy egocéntrico...
-¿Sos todo eso?
-No sé si todo... Es que no me sale hacer cosas más normales. Es como atarme. Si tengo que hacer algo que no sale de mí, cada línea se me transforma en algo tedioso.
* * *
Gerentes de marketing, cazadores de tendencias y asesores de imagen: tomen nota. Liniers luce más o menos así: el pelo -una madeja desbordada, ordenada cada mañana con un fugaz movimiento de manos- cortado por él mismo (El procedimiento: estirar el cabello hacia arriba, decir: "éste está muy largo", y cortar a tijeretazos). La barba -como de sobreviviente de un naufragio- y unos anteojos Dolce & Gabbana -con cristales de graduación cuatro- que compró, claro, sin saber la marca (si hay algo que Liniers aborrece son las marcas). Usa mayormente remeras -gastadas, estiradas- que le compra su mujer. Sólo va a un local cuando la compra de un jean se vuelve inevitable. Se lo prueba con la mayor rapidez, buscando que cumpla con el único requisito de cerrarse más o menos bien por la cintura, y huye (Liniers odia los locales de ropa). "El" pantalón de vestir y "la" camisa para todo el año los recibe como regalo de algún familiar cada Navidad.


En tiempos de productos y fenómenos prefabricados, Liniers es sencillamente incomprensible para alguna gente. Su apariencia, digámoslo, ayuda.

***

Un día Liniers caminaba por la calle. De repente un panadero (una Taraxacum officinale, esas flores que parecen flotar en el aire) se acercó volando. El, un hombre ya grande y con cierta reputación, se corrió súbitamente para dejarlo pasar. Fue, dice, el momento de mayor debilidad de su vida.


-Porque arrugarle a un panadero es un momento de debilidad muy importante...

Otro día Liniers viajaba en colectivo y vio pasar, en un taxi que se puso a la par del ómnibus, a su hermana. Lo embargó, de repente, una felicidad estúpida.

-La había visto el día anterior en casa pero, no sé... fue como que me puse más contento de verla ahí...

De ese tipo de situaciones -pequeñas, entrañables, que todo el mundo vive suponiendo que le pasan únicamente a uno- está hecho el humor de Liniers.

-Lo mío es lo chiquito. Para las cosas grandes está el resto del diario.

Cada día, su ventanita de 15 centímetros y medio por 5,25, en la Ultima Página de la sección de Espectáculos es el territorio de lo pequeño. Un oasis donde la realidad da tregua. El reino de la sorpresa infantil. El país de Nunca Jamás.

-Cuando sos chico te dicen que hay un Papá Noel que va a venir y te lo creés. A mí me decían que pasaba volando y yo lo veía pasar... Después, de grande, eso se pierde.Yo trato de mantenerlo.
-¿Qué sucede si un día Liniers madura?
-Sería un desastre. Por eso nunca me psicoanalicé. Tengo miedo de que encuentren algo y lo arreglen. Terminaría entendiendo cómo funcionan los bancos y usando camisa y corbata.

* * *
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