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martes, septiembre 11, 2012

RESISTENCIA AL CAMBIO


Abrazar la vida significa resistir muchos finales.

Todo obedece a los ciclos, todo sube y baja, nada perdura en el mismo estado; la energía, el sentimiento, la soledad, la intimidad, el deseo, el tedio…, y saber danzar con estos ciclos, es abrirse a la comprensión de la naturaleza, de vida/muerte/ vida.
Cuando no se conoce esta ley del ritmo, la persona tiende a permanecer durante más tiempo en los períodos de estancamiento, pues impide que “la muerte” tenga lugar, se aferra a lo conocido,  se agarra a lo que puede para no transitar por caminos que no conoce por la ansiedad de desconocer su destino (la muerte /vida), y su estado emocional se descontrola por ejemplo; gastando en demasía y haciendo compras sin control, y además innecesarias, o mostrando una alegría que no es tal,  e inclusive rompiendo la pareja por la insatisfacción personal,  pensando que así le irá mejor sin haberse enfrentado cara a cara consigo mismo y saber si llegó el momento de esa muerte como transformación espiritual.
Pero en realidad pensar que otra persona, otro objetivo, nos puede hacer salir de la rueda de los ciclos, que otra persona nos puede llenar, nos puede curar, nos puede…, es el error que todos cometemos cuando no sabemos como avanza  la naturaleza  de estos ciclos.  Y todo ese desajuste psíquico, emocional y por consiguiente físico es causado  la mayoría de las veces por la no aceptación y resistirse a que lleguen esos finales para dar paso a  los nuevos comienzos.

Preguntémonos: ¿Por qué me resisto y no permito que algo llegue a su fin? ¿Qué me impedimento pongo ante mí para no dejar que yo pueda amar?  ¿Qué es lo que hoy tiene que morir y tiene que nacer?

Escrito por LUHEMA